La Ciudad de México se prepara para celebrar un momento crucial de su historia: los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan. El acto central tendrá lugar el viernes 26 de julio en el Zócalo capitalino, donde se desplegará un homenaje monumental que incluye música, danza, teatro, videomapping y la develación del altar ceremonial “Tlalmanalli”, en una de las expresiones culturales más ambiciosas del año.
El evento, organizado por el Gobierno de la Ciudad de México en colaboración con el INAH y la Secretaría de Cultura federal, reunirá a más de 800 artistas en escena. Entre las piezas más esperadas se encuentra la ópera fílmica “Cuauhtémoczin”, realizada en náhuatl por creadores indígenas. Además, desde el 11 de julio se presenta el espectáculo de videomapping “Memoria luminosa”, proyectado sobre el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, que narra el origen mítico del pueblo mexica.
“Tlalmanalli”, el altar ceremonial que será develado ese día, es una imponente estructura de 14 metros que representa la cosmogonía mexica. Inspirado en el Códice Boturini, incorpora figuras como Coatlicue, Coyolxauhqui, la Piedra del Sol y diez tlatoanis, en un diseño que celebra la conexión entre territorio, deidades femeninas y liderazgo indígena. Su instalación busca reconectar a la ciudadanía con su herencia ancestral.
La fecha elegida, el 26 de julio, no es casual: corresponde al segundo paso cenital del Sol, fenómeno que —según registros arqueoastronómicos— marcó simbólicamente la fundación de Tenochtitlan. Con este acto, la capital no solo conmemora su pasado, sino que afirma una visión cultural que reconoce el papel protagónico de los pueblos originarios y de las mujeres en la historia sagrada de México.