El caso en torno a la trágica muerte de Matthew Perry, reconocido mundialmente por su papel como Chandler Bing en Friends, dio un giro este 23 de julio cuando el médico Salvador Plasencia se declaró culpable de haberle suministrado ketamina sin justificación médica.
Plasencia, médico de urgencias en Los Ángeles, enfrenta cuatro cargos federales por distribución ilegal de sustancias controladas. Cada cargo conlleva una posible condena de hasta 10 años, por lo que podría enfrentar hasta 40 años en prisión. La audiencia final fue fijada para el próximo 3 de diciembre en una corte del Distrito Central de California.
La Fiscalía argumenta que la muerte de Perry no fue un accidente aislado, sino resultado de una red de tráfico de ketamina. En agosto de 2024, se reveló que varias personas participaron activamente en la obtención y distribución de la droga para el actor. Entre los implicados están el médico Mark Chávez, el intermediario Erik Fleming, su asistente personal Kenneth Iwamasa, y Jasveen Sangha, conocida como "La reina de la ketamina", quien será juzgada en agosto.
De acuerdo con las investigaciones de la DEA, estos implicados cobraban más de dos mil 700 dólares por dosis de ketamina, a pesar de que su precio real en el mercado médico ronda los 12 dólares.
La noche del fallecimiento, el asistente de Perry le administró una dosis letal del medicamento con una jeringa proporcionada por Plasencia, y lo dejó en un jacuzzi, donde posteriormente fue hallado sin vida.
Matthew Perry habló abiertamente de sus adicciones y su lucha por mantenerse sobrio. En su libro Amigos, amantes y aquello tan terrible (2022), reveló el alto costo personal y económico de su recuperación. Su muerte, ahora vinculada a un sistema corrupto de distribución de medicamentos, expone los peligros de las adicciones y los abusos dentro del ámbito médico.