Manuel Martínez, alumno de la Universidad Politécnica de Tulancingo (UPT), fue expulsado oficialmente el pasado 4 de agosto tras haber agredido físicamente a uno de sus profesores, a quien acusó de haberlo hostigado y acosado verbalmente de forma constante. El joven justificó su actuar argumentando que fue víctima de bullying por parte del docente, y que esta situación no era un caso aislado, pues presuntamente otros estudiantes también habían enfrentado conductas similares.
La decisión fue tomada por el Consejo Universitario en una sesión que se llevó a cabo en medio de tensiones y protestas por parte de estudiantes. Grupos de inconformes bloquearon los tres accesos principales al plantel utilizando vehículos y colocaron carteles con mensajes de denuncia, además de hojas con capturas de pantalla de supuestas publicaciones ofensivas del profesor en redes sociales.
Los manifestantes exigieron que se investiguen los casos de acoso por parte de algunos docentes y que se garantice un ambiente seguro y respetuoso dentro del campus. Señalaron que el caso de Manuel era solo “la punta del iceberg” de una problemática más profunda que, aseguran, ha sido ignorada por las autoridades universitarias.
Por su parte, el subsecretario de Educación Media Superior y Superior en Hidalgo, Daniel Fragoso Torres, informó que el maestro involucrado permanece suspendido de sus funciones mientras el Comité de Ética y Conflicto de Interés de la UPT realiza las investigaciones correspondientes para determinar si incurrió en alguna conducta inapropiada o violatoria del código de conducta institucional.
El caso ha generado una fuerte polémica en redes sociales, donde las opiniones están divididas: algunos condenan la violencia ejercida por el alumno, mientras que otros respaldan su versión y exigen justicia ante los presuntos abusos cometidos por parte del personal académico. Las autoridades educativas aseguraron que se actuará conforme a derecho y que se garantizará el debido proceso para ambas partes.