El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un incremento significativo en los aranceles aplicados a múltiples países, consolidando su enfoque proteccionista para reordenar el comercio global en favor de los trabajadores estadounidenses. A partir de esta medida, las tarifas aduaneras se convierten en un instrumento clave dentro de su estrategia económica.
Los recargos, que varían entre el 15% y el 41%, se aplican principalmente a naciones con las que Estados Unidos mantiene déficit comercial, mientras que el gravamen mínimo del 10% se mantiene para aquellos países con superávit. Entre los afectados con un aumento del 15% están la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y varios países latinoamericanos. India, sin embargo, enfrentará la tasa más elevada, llegando a un 50% debido a sanciones adicionales por sus compras de petróleo ruso.
El anuncio generó tensiones diplomáticas, especialmente con India, cuyo primer ministro Narendra Modi defendió la protección de sus sectores agrícolas y pesqueros. Brasil también fue sancionado con un arancel del 50%, en un contexto marcado por fricciones políticas internas y la postura de Trump respecto al expresidente Bolsonaro. México, Canadá y otros países aliados han recibido prórrogas o exenciones parciales, en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Aunque Trump destaca que estas medidas contribuirán a que Estados Unidos “vuelva a ser grande y rico”, expertos advierten que el aumento de costos podría trasladarse a los consumidores, afectando los precios de productos esenciales. La administración estadounidense también anticipa imponer aranceles del 100% a los semiconductores, condicionados a la producción nacional, como parte de su apuesta para revitalizar la industria local y reducir la dependencia externa.