Israel Vallarta, liberado el pasado 1 de agosto tras casi dos décadas de prisión sin sentencia en uno de los casos más mediáticos de México, anunció que interpondrá una denuncia contra Luis Cárdenas Palomino, exfuncionario de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), y otros responsables por múltiples delitos cometidos durante su proceso judicial, incluyendo tortura. Durante una conferencia en el Zócalo de la Ciudad de México, Vallarta afirmó que su nombre y el de su familia deben ser limpiados, y que las autoridades responsables deben rendir cuentas ante la ley.
El caso, que saltó a la opinión pública en 2005 cuando el periodista Carlos Loret de Mola transmitió en vivo la detención de Vallarta y la francesa Florence Cassez, fue señalado posteriormente como un montaje policial que vulneró derechos humanos. Mientras Cassez fue liberada en 2013, Vallarta permaneció encarcelado, denunciando la injusticia de su situación. Ahora, con la posibilidad de apelar por los daños sufridos, anunció que pedirá una compensación justa por los casi 20 años de prisión, sin excesos ni menoscabo.
Esta nueva etapa también está marcada por la búsqueda de la libertad de su hermano Mario y su sobrino Sergio Cortez, ambos detenidos en relación con el mismo caso. Vallarta lamentó la fragmentación de su familia y la necesidad de atención médica especializada para ellos, y manifestó su intención de estudiar derecho penal para defenderlos y seguir luchando por la justicia.
Finalmente, Vallarta reveló que rechazó una beca para estudiar derecho penal ofrecida por un empresario, pero aceptó otra propuesta de apoyo total para él y su esposa, proveniente de un benefactor cercano, lo que le permitirá continuar su formación y fortalecer su causa legal.