El Gobierno de Rusia aplicará restricciones parciales a las llamadas realizadas a través de Telegram y WhatsApp, medida que busca frenar el crecimiento de estafas y delitos cometidos por estos canales de mensajería instantánea.
Roscomnadzor, organismo regulador de las telecomunicaciones, informó que la decisión responde a denuncias ciudadanas y reportes de las fuerzas del orden, que identifican a ambas plataformas como los principales medios utilizados para engañar, extorsionar y hasta reclutar a ciudadanos para actividades ilícitas.
Según la entidad, tanto Telegram como WhatsApp desatendieron las peticiones oficiales para implementar controles efectivos que reduzcan estos crímenes. “Desde que Rusia implementó un sistema antifraude para bloquear llamadas telefónicas falsas, los delincuentes migraron sus operaciones hacia mensajerías extranjeras”, explicó el regulador.
El anuncio se produce tras días de reportes de usuarios que experimentaron fallas al intentar realizar llamadas en estas aplicaciones. Datos oficiales revelan que el número de afectados por estafas en WhatsApp se multiplicó por 3.5 desde 2024, registrándose miles de cuentas hackeadas, robo de datos y suplantación de empleados bancarios.
El Ministerio de Desarrollo Digital respaldó la medida, señalando que podría reducir de forma significativa las llamadas fraudulentas. Indicó además que el servicio se reanudará una vez que las empresas cumplan con la legislación rusa.
Mientras tanto, el país continúa reforzando sus estrategias contra el fraude. Entre las nuevas herramientas se incluye la opción para que los ciudadanos bloqueen preventivamente solicitudes de crédito a su nombre, implementada en marzo y ya utilizada por millones.
Las cifras del Ministerio del Interior reflejan la magnitud del problema: en 2024, más de 448 mil personas en Rusia fueron víctimas de delitos cibernéticos, con pérdidas estimadas en más de 200 mil millones de rublos, equivalentes a unos dos mil millones de dólares.