Grecia atraviesa una de sus jornadas más críticas del verano, con 23 incendios forestales activos impulsados por ráfagas de viento que superan los 80 km/h. Las autoridades desplegaron este miércoles a 4,850 bomberos y 33 aeronaves para contener las llamas que avanzan sin control en distintas regiones del país.
El portavoz de los bomberos, Vassilis Vathrakoyannis, informó que los focos más peligrosos se localizan en la isla de Zante, en el mar Jónico; Chios, en el mar Egeo; la ciudad de Preveza y el departamento de Acaya, en el noroeste del Peloponeso, donde el martes se evacuaron una veintena de poblaciones.
Kostas Tsigas, presidente de la Unión de Oficiales de Bomberos, calificó la jornada como “las 24 horas más difíciles de lucha contra el fuego”, debido a la combinación de sequedad extrema, altas temperaturas y un número inusualmente alto de siniestros. Solo el martes se registraron 82 nuevos incendios, una cifra que dificulta las labores de control.
Las condiciones meteorológicas agravan el panorama. El servicio nacional prevé que este miércoles algunas zonas del oeste del Peloponeso alcancen temperaturas de hasta 40 °C, lo que incrementa el riesgo de propagación. Desde el inicio de la semana pasada, los vientos intensos han dificultado la acción de brigadistas y aviones cisterna, provocando que las llamas avancen hacia zonas habitadas y turísticas.
El Gobierno griego ha recurrido al mecanismo europeo de protección civil, solicitando refuerzos que incluyen cuatro aviones cisterna adicionales para contener la emergencia. La tragedia ya ha cobrado la vida de tres personas desde el viernes, entre ellas dos turistas vietnamitas.
Desde junio, más de 200 hectáreas de bosques y zonas rurales han sido arrasadas por el fuego, un saldo que podría aumentar en los próximos días si no mejoran las condiciones climáticas. Las autoridades mantienen operativos de evacuación preventiva y han pedido a la población seguir las indicaciones de protección civil para evitar más víctimas.