La cadena de comida rápida McDonald’s enfrenta una ola de críticas en Japón tras el lanzamiento de una campaña que ofrecía cartas Pokémon exclusivas junto a menús infantiles. Lo que buscaba ser una estrategia de marketing atractiva derivó en largas filas, compras desmedidas y la reventa de los coleccionables a precios elevados en plataformas en línea.
La fiebre por las cartas, populares entre niños y adultos, llevó a que muchos clientes adquirieran grandes cantidades de menús solo para obtener el producto promocional, dejando la comida sin consumir. En redes sociales circularon fotografías —no verificadas— que mostraban bolsas llenas de hamburguesas y papas fritas abandonadas, lo que desató un debate sobre el desperdicio de alimentos.
Pese a que la empresa había establecido un límite de cinco menús por persona, algunos compradores hicieron varias filas para superar la restricción. McDonald’s reconoció en un comunicado que la campaña provocó “casos de compras masivas motivadas por la reventa” y anunció que en futuras promociones aplicará controles más estrictos, incluyendo la negativa de venta a clientes que incumplan las reglas o intimiden al personal.
La compañía también adelantó que pedirá a las plataformas de comercio electrónico implementar medidas contra la reventa abusiva de las cartas. Casos similares ya se habían presentado en colaboraciones anteriores con franquicias de manga, lo que refuerza la necesidad de replantear sus estrategias promocionales.
Con este episodio, McDonald’s Japón enfrenta no solo un desafío de reputación, sino también el reto de equilibrar el éxito comercial de sus campañas con la responsabilidad social y ambiental.