En varias regiones de Estados Unidos, algunos conejos de cola de algodón han sorprendido a biólogos y curiosos por igual: de sus cabezas parecen brotar tentáculos o cuernos oscuros. El fenómeno se debe al virus del papiloma de Shope, identificado hace casi un siglo, que provoca el crecimiento de verrugas queratinosas.
La enfermedad se presenta con mayor frecuencia en verano, cuando la población de insectos como pulgas y garrapatas —principales transmisores— aumenta. Estas protuberancias, aunque pueden alcanzar un tamaño notable y alterar la apariencia del animal, son tumores benignos y no representan un peligro para los humanos ni para otras especies.
Especialistas señalan que el virus se limita a los conejos silvestres y rara vez afecta de forma grave su salud, salvo que las lesiones interfieran con su alimentación o visión. Aun así, su aspecto inusual ha inspirado mitos y leyendas, como el “jackalope” en la cultura popular norteamericana.
El virus del papiloma de Shope continúa siendo objeto de estudio por su peculiaridad biológica y su capacidad para transformar a un animal común en una imagen que parece sacada de un bestiario fantástico.