El secretario de Salud, David Kershenobich, alertó sobre los graves efectos del consumo excesivo de refrescos, señalando que estas bebidas son un factor clave en el incremento de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, principales causas de mortalidad en el país. Según datos del INEGI, en 2024 se registraron aproximadamente 190 mil muertes por enfermedades del corazón y más de 110 mil por diabetes mellitus.
Kershenobich advirtió que el problema inicia desde la infancia: siete de cada 10 niños y adolescentes consumen refrescos a diario, incluso en el desayuno, y cuatro de cada 10 presentan sobrepeso u obesidad. Esto contribuye a la acumulación de grasa abdominal, un factor que desencadena múltiples enfermedades crónicas como hipertensión, infartos, pie diabético, insuficiencia renal y complicaciones hepáticas.
Incluso las bebidas “light” o “cero” representan riesgos a largo plazo. Estudios señalan que el consumo de dos refrescos diarios de este tipo puede aumentar la probabilidad de infartos, hemorragias cerebrales y alterar la flora intestinal. Ante este panorama, la Secretaría de Salud prepara campañas preventivas dentro del programa “Vive feliz, vive saludable”, enfocadas en reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, especialmente en la niñez.