La artista visual Claudia Rodríguez ha iniciado un proyecto artístico profundamente conmovedor y político: esculturas hechas a partir de prendas como camisetas, pantalones y cinturones, inspiradas en los hallazgos del rancho Izaguirre en Jalisco, un sitio identificado como presunto centro de reclutamiento del crimen organizado. La obra busca mantener viva la memoria de las personas desaparecidas en México y provocar una reflexión sobre la indiferencia social ante este fenómeno.
Rodríguez, quien desarrolla esta iniciativa durante una residencia artística en el Museo de las Artes en Guadalajara, explicó que Ceguera voluntaria es una intervención colectiva. En ella, madres buscadoras y público en general podrán participar moldeando prendas con materiales como yeso, cemento y barro. La idea nace a partir del descubrimiento del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, que en marzo encontró cerca de 200 piezas de ropa en una supuesta fosa clandestina utilizada por el Cártel Jalisco Nueva Generación.
“Me impactó mucho ver esas prendas que fueron de alguna persona, que las madres desesperadas también vieron con esperanza, creyendo que tal vez habían encontrado a sus hijos… y de pronto todo desaparece otra vez porque se llevan todo”, expresó la artista. Para Rodríguez, el arte puede contrarrestar la pérdida de empatía y la creciente normalización de la violencia en la sociedad mexicana.
Más allá del homenaje, el proyecto también lanza una crítica social: cómo las personas desaparecidas pasan de ser individuos con nombre y vida, a convertirse en cifras que se diluyen en las estadísticas oficiales. Al replicar estas prendas como esculturas, Rodríguez busca devolverles un espacio simbólico en la memoria colectiva y denunciar el olvido que las rodea.