El huracán Erin, primer huracán de la temporada del Atlántico, alcanzó su punto más cercano a la costa de Carolina del Norte, generando inundaciones costeras y olas que amenazan la vida de los habitantes de la región. De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), el fenómeno se encontraba a 340 kilómetros al este de Cabo Hatteras con vientos sostenidos de 165 km/h y desplazándose hacia el nor-noreste a 28 km/h.
El NHC advirtió que, pese a que Erin ya no mantiene la intensidad máxima alcanzada como huracán categoría 5, continuará provocando marejadas y corrientes peligrosas en las Bahamas, gran parte de la costa este de Estados Unidos, Bermudas y el Atlántico canadiense durante los próximos días. En Carolina del Norte, especialmente en los Outer Banks, se esperan olas grandes, erosión significativa y carreteras intransitables.
Ante la amenaza, las autoridades locales decretaron estado de emergencia y evacuaron a más de 2 mil personas de la isla de Ocracoke. Aunque el huracán no tocó tierra, los daños por marejadas y las lluvias provocaron inundaciones en varias zonas costeras, generando preocupación entre los residentes y visitantes de la región.
Erin se originó la semana pasada cerca de Cabo Verde, África, donde dejó siete fallecidos, y se convirtió en huracán tras formarse en el Atlántico junto con Andrea, Barry, Dexter y Chantal. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) mantiene su pronóstico de una temporada ciclónica “superior a lo normal”, con hasta 18 tormentas tropicales y varios huracanes potenciales en los próximos meses.