La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró este viernes un estado de hambruna en Gaza, alertando que más de medio millón de personas se encuentran en una situación “catastrófica”, en medio de amenazas de Israel de destruir la mayor ciudad del territorio palestino. La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) advirtió que esta crisis se extenderá a las zonas de Deir al Balah y Jan Yunis hacia finales de septiembre, afectando a casi dos tercios de la Franja de Gaza.
En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó la declaración y la calificó de “mentira descarada”, asegurando que su gobierno no tiene una política de hambruna y que busca prevenirla. El dirigente insistió en que Israel actúa para evitar la escasez de alimentos, aunque las advertencias internacionales señalan que la obstrucción sistemática dificulta la entrega de suministros esenciales.
Tom Fletcher, director de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, señaló desde Ginebra que la hambruna en Gaza “podría haberse evitado” y responsabilizó a Israel por la obstrucción de ayuda humanitaria. Mientras tanto, Hamas solicitó a la ONU una acción inmediata para detener los enfrentamientos y exigir la apertura sin restricciones de los pasos fronterizos, garantizando el ingreso urgente de alimentos, medicamentos, agua y combustible.
Con más de dos millones de palestinos viviendo hacinados en apenas 365 km², la comunidad internacional observa con preocupación el agravamiento de la crisis humanitaria. La situación en Gaza pone a prueba la capacidad de los organismos internacionales y destaca la urgencia de intervenciones efectivas para evitar la propagación de la hambruna y sus consecuencias mortales.