El Museo Van Gogh de Ámsterdam, uno de los recintos artísticos más visitados del mundo, advirtió que podría cerrar sus puertas si el Estado neerlandés no cumple con el financiamiento prometido para una renovación mayor que asciende a 104 millones de euros. La institución aseguró que, sin esta inversión, no podrá garantizar la seguridad de sus visitantes, del personal ni de las más de 200 pinturas y 500 dibujos de Vincent van Gogh que conserva.
La raíz del conflicto se remonta a 1962, cuando Vincent Willem van Gogh, sobrino del pintor, entregó la colección al Estado bajo un acuerdo que incluía el compromiso de construir y mantener el museo. Hoy, más de medio siglo después de su inauguración en 1973, el edificio acusa un desgaste que, según las autoridades del recinto, hace urgente una modernización profunda.
El Ministerio de Cultura neerlandés sostiene que la institución ya recibe subsidios suficientes a través de la Ley del Patrimonio, pero el museo insiste en que dichos fondos solo cubren mantenimiento ordinario y no una renovación de gran escala. La disputa ha escalado a los tribunales y un juez decidirá en febrero de 2026 si el Estado debe asumir el costo de la obra.
Desde su apertura, el Museo Van Gogh ha recibido a más de 57 millones de visitantes que han viajado desde todo el mundo para admirar piezas icónicas como Los girasoles o La noche estrellada. El posible cierre, advierten especialistas, sería un golpe no solo para la cultura de los Países Bajos, sino también para el legado universal de uno de los artistas más influyentes en la historia del arte.