Costa Rica, hasta hace poco considerada la nación más segura de Centroamérica, apuesta ahora por una medida drástica: la construcción de una prisión de máxima seguridad al estilo de Nayib Bukele. El mandatario Rodrigo Chaves anunció que el proyecto, denominado Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco), tendrá capacidad para 5,100 reclusos y costará 35 millones de dólares.
La idea surgió tras la visita del ministro de Justicia, Gerald Campos, al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador, la polémica megacárcel para pandilleros que ha sido señalada por organismos internacionales debido a sus condiciones extremas. Chaves aseguró que la nueva prisión será un paso firme contra el crimen organizado, que ha disparado los índices de violencia en el país.
El Cacco, a diferencia del Cecot, permitirá visitas familiares, encuentros conyugales y llamadas telefónicas breves para los internos. Sin embargo, estará diseñado bajo un esquema de seguridad reforzada con pabellones de alta vigilancia en un terreno de nueve hectáreas. “Esta cárcel hay que tenerla lista para cuando logremos fortalecer la mano de la justicia costarricense”, declaró el presidente.
La decisión llega en un momento crítico: Costa Rica atraviesa un repunte histórico de homicidios y delitos vinculados al narcotráfico, un fenómeno que amenaza con cambiar la imagen de estabilidad que por años distinguió al país. Con esta cárcel, el gobierno busca enviar un mensaje de fuerza, aunque el modelo Bukele sigue generando debate en la región entre quienes aplauden sus resultados y quienes lo acusan de violar derechos humanos.