El tifón Kajiki dejó un rastro de destrucción en el norte de Tailandia, donde las lluvias torrenciales provocaron deslizamientos de tierra e inundaciones que arrasaron con viviendas, carreteras y puentes. Las autoridades confirmaron la muerte de al menos cinco personas y 15 heridos, mientras que siete permanecen desaparecidas desde el pasado domingo.
Provincias como Nan, Chiang Rai y Mae Hong Son fueron de las más golpeadas, con comunidades aisladas y daños severos en su infraestructura. En total, más de 1,800 hogares y 6,300 personas resultaron afectadas, según reportó el Departamento de Prevención y Lucha contra Desastres del país.
El fenómeno meteorológico tocó tierra primero en Vietnam, obligando a decenas de miles de personas a evacuar sus hogares, para luego avanzar hacia Laos y Tailandia, donde se debilitó convirtiéndose en depresión tropical. Pese a ello, sus efectos continúan siendo devastadores en varias regiones.
El Departamento Meteorológico de Tailandia advirtió que las lluvias intensas persistirán hasta la próxima semana en el norte, noreste y centro del país. Expertos señalan que el cambio climático está intensificando los fenómenos extremos, volviendo cada vez más impredecibles los patrones de lluvias y tormentas en la región.