Pekín se convirtió en el epicentro de la geopolítica mundial con el imponente desfile militar encabezado por el presidente de China, Xi Jinping, en conmemoración del 80 aniversario de la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. El evento no solo mostró el poderío militar chino, sino también su creciente capacidad de convocatoria en la escena internacional.
Entre los asistentes destacaron figuras de gran peso político como Vladimir Putin, Kim Jong-un, Miguel Díaz-Canel y Alexander Lukashenko, lo que subrayó el carácter estratégico y diplomático del encuentro. También se dieron cita líderes de Irán, Pakistán, Birmania y varias naciones del sudeste asiático, región clave en la disputa de influencias entre Pekín y Washington.
Europa estuvo representada de manera limitada con la presencia de Aleksandar Vucic, presidente de Serbia, y Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia, único representante de la Unión Europea. El Cáucaso Sur también ocupó un lugar relevante con la asistencia de los líderes de Armenia y Azerbaiyán, quienes recientemente alcanzaron un acuerdo de paz histórico bajo mediación internacional.
La ceremonia incluyó estrictas medidas de seguridad en la capital china, recordando la magnitud de un episodio que sigue marcando la memoria colectiva: la invasión japonesa a China entre 1931 y 1945. Según cifras oficiales, este conflicto dejó más de 35 millones de muertos y heridos, lo que equivale a casi un tercio de las bajas mundiales de la guerra.