La Comisión Europea anunció este viernes una multa histórica de 2.950 millones de euros (aproximadamente 3.500 millones de dólares) contra Google, tras concluir que la compañía estadounidense abusó de su posición dominante en el mercado de publicidad digital. La sanción, conocida como Adtech, se produce pese a las advertencias de represalias emitidas días antes por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Esta medida era ampliamente anticipada, ya que en 2023 la Comisión Europea había amenazado con exigir la separación de algunas actividades de publicidad en línea de Google. Sin embargo, hasta ahora se decidió imponer únicamente la multa económica, dejando abierta la posibilidad de futuras acciones regulatorias.
El retraso en el anuncio durante la semana estuvo vinculado a las tensiones entre la Unión Europea y Estados Unidos, en un contexto de amenazas arancelarias y restricciones a exportaciones por parte del expresidente Trump, quien criticó a organismos que regulan el sector tecnológico global. La UE subrayó su derecho soberano a legislar sobre la tecnología y mantener un mercado competitivo.
Google respondió calificando la sanción como “injustificada” y anunció que la impugnará. Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de la empresa encargada de asuntos regulatorios, afirmó que la decisión afectará a miles de compañías europeas que dependen de sus servicios de publicidad.
Esta multa se suma a otras acciones recientes contra Google: el miércoles fue condenado en Estados Unidos a pagar 425,7 millones de dólares por violaciones a la privacidad de casi 100 millones de usuarios, y el jueves recibió una sanción de 325 millones de euros de la autoridad francesa de protección de datos (CNIL) por incumplimientos en cookies y privacidad.
No obstante, Google también obtuvo avances judiciales en Estados Unidos, donde un juez de Washington estableció restricciones al intercambio de datos para garantizar competencia justa, sin obligar a la compañía a ceder su navegador Chrome, como solicitaba el gobierno estadounidense.
Con esta decisión, la Unión Europea reafirma su papel como regulador global del sector digital, enviando un mensaje claro sobre la defensa de la competencia y los derechos de los usuarios frente a los gigantes tecnológicos internacionales.