La relación entre Israel y España sumó este fin de semana un episodio inédito: el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció que tanto la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, no podrán entrar al país. La decisión llega en represalia a las posturas críticas del Gobierno de Pedro Sánchez, que en las últimas semanas ha endurecido su discurso frente a la ofensiva israelí en Gaza.
Saar justificó el veto con señalamientos directos hacia Rego, a quien acusó de pedir a la Unión Europea la ruptura de lazos con Israel y sanciones “en todos los niveles”. Además, recordó su apoyo a las protestas contra el equipo israelí durante la Vuelta Ciclista Internacional, calificándolas como “violentas”. Con estos argumentos, el canciller aseguró que la medida busca enviar un mensaje claro a Madrid.
Pero las palabras fueron más allá de lo diplomático: Saar arremetió contra Pedro Sánchez, acusando a su “corrupto gobierno” de esconder tras los ataques “antiisraelíes y antisemitas” los escándalos internos que sacuden a la política española. El tono del mensaje, publicado en su cuenta de X, anticipa un conflicto de mayor alcance.
La advertencia de que habrá “decisiones adicionales” en consulta con el primer ministro Benjamín Netanyahu abre un terreno incierto en la relación bilateral. El pulso entre ambos gobiernos ya no se limita a posiciones políticas, sino que amenaza con convertirse en una crisis diplomática abierta que podría poner a prueba a la Unión Europea frente a la política exterior israelí.