Jerusalén fue escenario de un ataque armado que dejó seis personas muertas y al menos 12 heridas. El hecho ocurrió en una parada de autobús al norte de la ciudad, donde dos hombres armados abrieron fuego contra quienes aguardaban el transporte, desatando escenas de pánico y dolor que rápidamente dieron la vuelta al mundo.
El servicio de emergencias israelí MDA confirmó que tres de las víctimas fallecieron en el acto. Entre ellas se encontraba Yaakov Pinto, un joven español de 25 años originario de Melilla que había establecido su vida en Israel y, según los primeros reportes, recién se había casado. También murieron un hombre de 30 años y otro de 50, mientras que los heridos fueron trasladados a hospitales de la zona en estado crítico y de gravedad diversa.
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, atribuyó el ataque a dos ciudadanos palestinos. “Dos terroristas palestinos asesinaron a judíos en un cruce en la entrada de Jerusalén”, señaló en conferencia de prensa, reforzando la versión de que se trató de un acto premeditado contra civiles.
El atentado no solo tiñe de luto a la capital israelí, sino que también profundiza la espiral de tensión en la región. La presencia de una víctima española añade un matiz internacional a la tragedia, que vuelve a poner en la mesa el debate sobre la seguridad, la violencia persistente y el futuro incierto del conflicto entre Israel y Palestina.