El gobierno del presidente argentino Javier Milei vivió este domingo una jornada amarga en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra más del 37% del padrón electoral. Fuerza Patria, coalición que reúne al gobernador Axel Kicillof, la expresidenta Cristina Kirchner y el exsecretario de Economía Sergio Massa, se impuso con un 47% de los votos, frente al 34% obtenido por La Libertad Avanza (LLA), el partido de Milei, según el conteo de más del 85% de las mesas.
Ante el revés, Milei reconoció la derrota desde el búnker de su partido en La Plata, aunque reafirmó su estrategia de gobierno: “Hoy hemos tenido una clara derrota, pero no se retrocede ni un milímetro en la política de gobierno. El rumbo no solo se confirma, sino que lo vamos a profundizar y acelerar más”. El mandatario agregó que habrá autocrítica y corrección de errores, y cerró su intervención citando a Winston Churchill: “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: lo que cuenta es el coraje para continuar”.
Por su parte, Cristina Fernández, quien cumple prisión domiciliaria, salió a su balcón para saludar a los seguidores congregados frente a su residencia, mientras criticaba públicamente varias políticas de la administración Milei. El resultado representa un contundente triunfo peronista, considerado un referéndum sobre la gestión de Milei y un golpe que debilita su figura de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre.
El traspié electoral ocurre en un contexto adverso para el presidente: la inestabilidad cambiaria atribuida al temor de los mercados ante un posible triunfo peronista se combinó con el escándalo del caso Spagnuolo, que involucra a su hermana Karina y que generó una investigación judicial por presunto pago de coimas en el área de Discapacidad, complicando la recta final de la campaña.