Un análisis conjunto de la Universidad de Florida y el University College London evidenció que la lectura diaria por placer en Estados Unidos ha disminuido más de un 40% en los últimos 20 años. Según la doctora Jill Sonke, directora de Iniciativas de Investigación en el Center for Arts in Medicine de la Universidad de Florida, “un descenso constante de alrededor del 3 % por año es significativo y muy preocupante”.
El estudio señala que la caída no afectó a la población de manera uniforme: afroamericanos, personas con menores ingresos o nivel educativo y quienes residen en áreas rurales experimentaron los mayores descensos. Para Jessica Bone, investigadora principal en estadística y epidemiología en el University College London, estos resultados reflejan la creciente desigualdad en el acceso a la lectura.
Aun entre quienes poseen un nivel educativo más alto y mujeres, grupos que tradicionalmente leen con mayor frecuencia, se observa una disminución progresiva en la lectura por placer, evidenciando un cambio cultural amplio en los hábitos de consumo de libros y textos.
El hallazgo plantea un reto no solo educativo sino social: garantizar que la lectura, más allá de ser una herramienta académica, continúe siendo una práctica cotidiana que fomente pensamiento crítico, creatividad y disfrute personal.