El presidente de Nepal disolvió anoche el parlamento luego de que las protestas lideradas por el movimiento juvenil “Generación Z” provocaran la caída del gobierno encabezado por el ex primer ministro K.P. Sharma Oli. Según informó la presidencia, los ciudadanos están convocados a elecciones el próximo 5 de marzo de 2026, mientras que un gobierno interino encabezado por la expresidenta del Tribunal Supremo, Sushila Karki, asumió el poder y se espera que nombre hoy a su gabinete, incluyendo posiblemente integrantes del movimiento juvenil.
La medida generó fuertes críticas de distintos sectores. El Colegio de Abogados de Nepal denunció que la disolución del parlamento es “arbitraria e inconstitucional”, y advirtió que amenaza con socavar los logros democráticos alcanzados tras la abolición de la monarquía y la instauración de un sistema federal inclusivo. El Centro Maoísta, uno de los partidos tradicionales, también calificó la acción como contraria al marco constitucional.
Nepal vivió esta semana los disturbios más graves desde la Guerra Civil (1996-2006) y la abolición de la monarquía en 2008. Las protestas, impulsadas por restricciones a redes sociales y medidas percibidas como represivas, dejaron al menos 51 muertos. Aunque los toques de queda y limitaciones a la movilidad se han levantado en Katmandú, otras zonas del país aún enfrentan restricciones, mientras el transporte público se prepara para reanudarse en los próximos días.
La crisis política se suma a la inestabilidad económica y social que atraviesa Nepal desde 2008. Cada año, alrededor de un millón de nepalíes, incluidos estudiantes, emigran en busca de trabajo, y las remesas que envían se han vuelto un pilar vital para la población de casi 30 millones de habitantes del país, subrayando el impacto directo de la política nacional en la vida cotidiana y la economía local.