El corazón de Berlín se transformó en zona de emergencia luego de que se encontrara una bomba sin detonar de la Segunda Guerra Mundial en el río Spree. Las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de varios miles de personas en los alrededores de Fischerinsel, mientras especialistas se preparaban para su desactivación.
Entre los evacuados se encontraban tanto residentes como turistas que se alojaban en la zona céntrica. Más de 800 personas fueron trasladadas a refugios temporales, incluyendo el Ayuntamiento de Berlín centro, habilitado para atender a quienes quedaron sin alojamiento durante la operación de seguridad. La medida buscaba garantizar la protección ante cualquier riesgo potencial.
Aunque la alarma inicial generó preocupación, los expertos confirmaron que la bomba no representaba un peligro inminente. Tras su revisión, se determinó que podía ser extraída sin necesidad de detonar, permitiendo que las personas regresaran a sus hogares y hoteles en cuestión de horas. Un portavoz policial destacó la rapidez y coordinación de los equipos de emergencia: “La situación fue controlada y todos los ciudadanos pudieron volver de manera segura”.
Este tipo de hallazgos no es inusual en Berlín, donde todavía permanecen artefactos sin detonar de la Segunda Guerra Mundial enterrados en distintos puntos de la ciudad. La operación de este viernes subraya la constante preparación de las autoridades para manejar vestigios históricos que, décadas después, siguen representando un desafío de seguridad urbana.