Villa de Pozos se convirtió en el punto de encuentro de una generación que busca hacerse escuchar. Más de 500 jóvenes caminaron juntos en la Marcha por la Paz sin Límites, un evento que combinó la protesta pacífica con la celebración cultural, organizado por el Inpojuve en coordinación con colectivos, asociaciones civiles y autoridades estatales de seguridad.
El recorrido inició en la entrada principal de la delegación y culminó en el jardín central, donde la firma simbólica de más de 200 participantes dejó constancia de su compromiso con una vida sin violencia. La jornada, sin embargo, fue mucho más que consignas: incluyó presentaciones de rap y hip hop, así como exhibiciones de autos modificados, motocicletas y bicicletas lowrider, que atrajeron la atención de familias y curiosos.
Para Jesús Adolfo Rubio Velázquez, director del Inpojuve, lo ocurrido en Pozos es un ejemplo de cómo la juventud puede transformar el espacio público en un foro de convivencia. Destacó que este tipo de actividades, respaldadas por el gobierno estatal, no solo fomentan el diálogo, sino que también refuerzan el tejido social en una de las zonas de mayor crecimiento de la capital.
Entre música, color y energía juvenil, la marcha envió un mensaje claro: la paz no se construye desde los escritorios, sino desde la calle, donde los jóvenes, con creatividad y unión, se apropian de su futuro y lo defienden con alegría y firmeza.