Un centro de detención de migrantes en Dallas, Texas, se convirtió en escenario de violencia la mañana de este martes, cuando un hombre armado abrió fuego contra personas privadas de la libertad bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El tiroteo dejó al menos tres heridos de bala y el agresor se quitó la vida antes de ser detenido.
Las primeras versiones apuntan a que el atacante, apostado en la azotea de un edificio cercano, actuó como francotirador. De acuerdo con la televisora local Fox4, las víctimas son migrantes que permanecían retenidos en el centro, quienes fueron trasladados a hospitales de la zona. Hasta el momento, su estado de salud no ha sido precisado por las autoridades.
El caso ha despertado inquietud en un contexto ya marcado por el debate sobre la política migratoria de Estados Unidos. Para organizaciones de derechos humanos, el hecho no solo evidencia la vulnerabilidad de los migrantes bajo custodia, sino también los riesgos que representan los discursos de odio y la fácil disponibilidad de armas en el país.
Aunque la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que la investigación está en curso, lo ocurrido abre preguntas sobre la seguridad en instalaciones federales y la capacidad del Estado para garantizar la integridad de quienes, más allá de su estatus migratorio, permanecen bajo su resguardo.