Sin importar los incasables esfuerzos de la comunidad artística, lacerada por los atropellos del abuso de autoridad en el gobierno municipal, el Potosí Bistró cerró para siempre sus puertas al público. La noticia que indignó profundamente fue confirmada por el fundador del multiforo cultural, Manuel Fernando Loría Caballero, en un video de redes sociales donde -aunque con tristeza-, evidenció la corrupción e indiferencia recibida por autoridades de la capital potosina.
Después de meses de acción con trámites, centenares de firmas en peticiones y mucho papeleo, la Dirección de Protección Civil Municipal no cedió ante la súplica de colectivos como Liceo de Matanzas y Canción Potosina para levantar la clausura del espacio que funcionaba como restaurante y pulmón artístico potosino durante más de cinco años. Y en cambio, interpuso más obstáculos en la tramitación de dictámenes que nunca fueron recibidos, según señaló Loría Caballero.
“A mucho más de un año sin resultados entendemos que no va a existir forma en que nos dejen abrir”, declaró no sin antes recordar, que la dependencia es investigada por la Contraloría Interna del Ayuntamiento por actos de corrupción asociados a obstaculización de trámites. Hecho que él mismo -afirmó-, denunció judicialmente a inicios de 2025. “Pero hay más que eso, no solo operan con reglamentos opacos con criterios cambiantes, sino que ellos mismos no son capaces de llevar a cabo lo que pregonan”.
Al respecto, el acusante adjuntó un video durante su visita a las instalaciones para cuestionar las condiciones decadentes en que opera la institución. Por ejemplo, relató que con apenas una leve ráfaga de viento, la puerta de cristal -que funciona como entrada principal del inmueble- se azotó sin permitir el acceso a usuarios que intentaban entrar o salir y que incluso, tuvo que ser abierta por la fuerza con un martillo comprometiendo su integridad.
Además de esto, resaltó la ausencia o desgaste extremo de señaléticas de emergencia o vehículares y de otros puntos de salida. Que, por si fuera poco, argumentó que estaban permanentemente bajo candado. “En temas eléctricos: contactos sin tapa, tubos con cables expuestos, ¿qué unidad verificadora les aprueba eso? Yo entregué tres dictámenes y ninguno me lo aprobaron”, externó.
En ese sentido, Loría Caballero cuestionó y citó al poeta romano Juvenal: “¿quién vigila a los vigilantes?”, y extendió el llamado a la máxima autoridad ejecutiva en la entidad y a la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) para resaltar que la institución municipal no cumplía con los requerimientos mínimos que en cambio, son impuestos a la sociedad.
“Nuestras autoridades pueden exigir y no cumplir… habría que revisar todos los inmuebles pertenecientes al ayuntamiento a ver si de verdad cumplen con las normas. Mientras tanto, seguiré exponiendo todas las incongruencias de estas amañadas dependencias”, aseguró. Asimismo con la promesa de que “podrán cerrarnos las puertas pero no las bocas”, desmintió la declaración del alcalde, Enrique Galindo Ceballos, quién aseguró que tuvo una reunión con el colaborador cultural, sin embargo este último reafirmo que eso nunca sucedió.
“Atención señor Gobernador, Ricardo Gallardo Cardona… ¿quién revisa a municipio? ¿Ellos mismos se dan una palmadita y se aprueban solitos? Así como los premios que compran sin sustento como el de Capital Americana de la Cultura o Ciudad Árbol”, cuestionó.
A pesar del ímpetu de esperanzas para rescatar el foro -confiando en que la justicia tendrá su propio camino-, Loría Caballero no descartó que el daño ya está hecho y por el momento, es irreversible. El adiós al Potosí Bistró en el Centro Histórico, no solamente significa la clausura de un inmueble, es la pérdida de una plataforma de expresión y difusión cultural ciudadana, colectiva y que por siempre lastimará a los potosinos, al ser que en la misma capital amable, les cerraron las puertas.