Apple volvió a poner sobre la mesa su oposición a la Ley de Mercados Digitales (DMA) de la Unión Europea, argumentando que la normativa afecta la experiencia de sus consumidores y genera riesgos de seguridad. La compañía estadounidense pidió a la Comisión Europea reconsiderar la regulación o, en su defecto, reemplazarla por un marco más “adecuado y funcional”.
En un documento presentado a una consulta pública de la CE, Apple ejemplificó las limitaciones que la DMA impone sobre sus dispositivos. La compañía explicó que debió restringir la función de traducción automática en vivo de sus nuevos AirPods Pro 3 y que se le obliga a abrir sus sistemas a tiendas de aplicaciones y métodos de pago alternativos, pese a que no cumplen con sus estándares de privacidad y seguridad. Además, alertó sobre la disponibilidad de contenido pornográfico en iPhones, que considera un riesgo para menores.
La multinacional estadounidense subrayó que estas restricciones, según su perspectiva, no fomentan la innovación ni benefician al usuario final. Criticó la creación de un ecosistema forzado y señaló que la DMA interfiere directamente con la filosofía de seguridad y control de sus productos, que ha sido la base de su éxito global.
La DMA, vigente desde marzo de 2024, contempla sanciones severas: multas de hasta 10% de la facturación mundial y 20% en caso de reincidencia. Apple ya recibió un castigo histórico de 500 millones de euros por cláusulas abusivas en la App Store y continúa siendo investigada bajo el Reglamento sobre Servicios Digitales, otra legislación europea que busca proteger a los usuarios frente a contenidos ilegales o peligrosos. La compañía solicita así una revisión urgente para equilibrar competitividad, innovación y seguridad en el continente.