El presidente Donald Trump anunció la imposición de aranceles a productos farmacéuticos, camiones pesados y muebles importados, que entrarán en vigor el 1 de octubre. Los medicamentos de marca y patentados tendrán un gravamen del 100%, salvo que la empresa esté construyendo plantas de fabricación dentro de Estados Unidos, mientras que los camiones de carga pesada enfrentarán un arancel del 25%, en nombre de la seguridad nacional.
Los materiales para renovación del hogar también se verán afectados: gabinetes de cocina y tocadores de baño tendrán un arancel del 50%, y los muebles tapizados un 30%. Trump argumentó que estas medidas buscan frenar la “avalancha masiva” de productos extranjeros y apoyar a fabricantes locales, desde Peterbilt hasta Freightliner y Mack Trucks.
El anuncio provocó movimientos negativos en los mercados asiáticos: las acciones de farmacéuticas en Japón, Australia y Hong Kong cayeron significativamente, al igual que los índices de fabricantes de muebles en China. Asociaciones industriales estadounidenses advirtieron que los aranceles podrían poner en riesgo inversiones millonarias planeadas para producir localmente.
Estas medidas se suman a la serie de investigaciones y gravámenes que la administración Trump ha abierto sobre productos estratégicos como acero, aluminio, semiconductores y cobre. La estrategia busca no solo proteger la industria nacional y generar ingresos estimados en 300.000 millones de dólares, sino también usar los aranceles como herramienta de política exterior frente a otros países.