Por Redacción Contra Réplica

Tangamanga celebra el Día Internacional de la Paz con mensaje de sobreviviente de Nagasaki

El Parque Japonés fue sede de una emotiva ceremonia con la participación de Yasuaki Yamashita, testigo del ataque atómico.

En el marco del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, San Luis Potosí conmemoró el Día Internacional de la Paz con un acto simbólico en el Parque Japonés del Tangamanga I, uno de los espacios culturales más representativos de la ciudad. La ceremonia fue organizada por la Asociación Nikkei y reunió a representantes de la comunidad japonesa, autoridades estatales y público en general.

La presencia de Yasuaki Yamashita, sobreviviente del bombardeo atómico en Nagasaki, dio un profundo significado al evento. Durante su intervención, el invitado compartió un testimonio cargado de emoción en el que subrayó la necesidad de construir un mundo libre de violencia. “La paz no cae del cielo, hay que trabajarla”, expresó, recordando la importancia de no olvidar los episodios que marcaron a millones de personas a lo largo de la historia.

A la ceremonia también asistió Sergio Hernández Galindo, investigador e historiador egresado de El Colegio de México, especialista en historia y cultura de Japón, quien destacó la relevancia de mantener vivos estos espacios de reflexión y aprendizaje para las nuevas generaciones.

El titular de los Centros Estatales de Cultura y Recreación Tangamanga, Joaquín García Martínez, resaltó que, gracias al impulso del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, San Luis Potosí cuenta hoy con instalaciones de calidad que no solo promueven el deporte y la recreación, sino que también acercan expresiones culturales internacionales. Recordó que el Parque Japonés es el más grande de México y el segundo de Latinoamérica, lo que lo convierte en un lugar emblemático para fortalecer lazos de amistad entre pueblos.

El acto concluyó con un llamado colectivo a promover la paz desde cada espacio de la vida cotidiana. Para los organizadores, recordar el pasado no solo es un ejercicio de memoria, sino una oportunidad para construir un futuro en el que prevalezcan el respeto, la solidaridad y la concordia.