La tradicional Oktoberfest de Múnich, programada para abrir sus puertas desde la mañana de este miércoles, sufrió un retraso hasta al menos las 17:00 horas tras una serie de incidentes que encendieron las alarmas en la ciudad. Una explosión en una vivienda del barrio Lerchenau, ubicada al norte de la capital bávara, dejó como saldo un vehículo incendiado y una persona muerta hallada en un lago cercano.
Las autoridades locales investigan la posibilidad de que los hechos estén relacionados con amenazas de bomba que podrían afectar también el recinto del festival en Theresienwiese. Según reportes iniciales, en la casa se encontraron trampas explosivas y una carta que mencionaba la celebración, lo que motivó la intervención de unidades especializadas en desactivación de explosivos y el cierre preventivo de un radio de 200 metros alrededor de la vivienda.
El alcalde Dieter Reiter confirmó que se trata de una "amenaza de bomba confirmada" y que la apertura del Oktoberfest no podía llevarse a cabo hasta descartar cualquier riesgo para los asistentes. Por su parte, la Policía informó que el incendio podría estar vinculado a una disputa familiar, aunque todavía se mantiene como una línea de investigación abierta, y se reporta una persona desaparecida en el lugar.
El operativo movilizó a más de un centenar de bomberos y policías, obligando a evacuar la zona y a suspender clases en una escuela secundaria cercana. Mientras la ciudad intenta retomar la normalidad, las autoridades buscan garantizar la seguridad del festival, que cada año atrae a millones de visitantes y representa un motor económico y cultural clave para Múnich.