Por Cindy Palencia

Venezuela vive una Navidad anticipada en medio de tensiones y precariedad económica

El mandatario Nicolás Maduro adelanta celebraciones mientras los ciudadanos enfrentan dificultades diarias y un despliegue militar estadounidense en sus costas.

Desde este 1 de octubre, las calles de Caracas y otras ciudades venezolanas se llenan de luces y preparativos navideños antes de tiempo, siguiendo la convocatoria del presidente Nicolás Maduro. La iniciativa, en plena tensión por la presencia de fuerzas estadounidenses cerca de aguas venezolanas, busca proyectar normalidad y patriotismo, aunque el país sigue marcado por escasez de bienes básicos, fallas en servicios y una economía que golpea directamente el poder adquisitivo de la población.

A pesar del despliegue militar y los llamados a la Milicia, la vida cotidiana sigue su curso. Estudiantes asisten a clases, trabajadores acuden a sus puestos, los comercios operan, los autobuses circulan llenos y las playas se llenan de bañistas. Sin embargo, tras la apariencia de rutina, la mayoría de los ciudadanos lidia con la inflación, la devaluación y la incertidumbre política tras las elecciones presidenciales de 2024.

“La peor amenaza no es la guerra, es el problema económico; no hay poder adquisitivo”, comenta Yuraima Mena, pensionista de 65 años, mientras recorre un bulevar con su esposo. Con ingresos que apenas alcanzan a cubrir lo básico, subsiste con una pensión de 130 bolívares —unos 72 centavos de dólar según la tasa oficial— y un bono adicional de casi 50 dólares. Para Mena, el aumento del precio del dólar y el encarecimiento de los productos son los verdaderos fantasmas del país.

En este contexto, la Navidad adelantada funciona como un intento de desviar la atención de la población hacia la festividad y lejos de los problemas económicos que aquejan a millones. Entre luces y villancicos prematuros, los venezolanos navegan entre la celebración y la incertidumbre, intentando mantener la cotidianidad mientras la crisis persiste.