Una mañana que debía ser de oración y recogimiento se tornó en tragedia en el norte de Inglaterra. Frente a la sinagoga de Heaton Park, en Crumpsall, Mánchester, un hombre embistió a transeúntes con su vehículo y posteriormente atacó con un cuchillo a feligreses que asistían a las celebraciones de Yom Kipur, la festividad más sagrada del judaísmo. La policía del Gran Mánchester confirmó que dos personas de la comunidad judía murieron y cuatro más resultaron gravemente heridas.
El agresor, cuya identidad aún no ha sido oficialmente confirmada por motivos de seguridad, murió tras ser abatido por las fuerzas policiales. Testigos relataron que, pese a varias advertencias, el sospechoso continuó su ataque, lo que obligó a los agentes a disparar hasta neutralizar la amenaza. La policía calificó el hecho como “terrorista” y desplegó equipos adicionales para garantizar la seguridad en otros templos de la ciudad.
El ataque provocó reacciones inmediatas a nivel nacional e internacional. El primer ministro británico, Keir Starmer, regresó de Copenhague para encabezar una reunión de emergencia, mientras que el rey Carlos III y el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Turk, expresaron su condena y consternación. La embajada de Israel en Reino Unido calificó el hecho como “odioso y profundamente perturbador”.
La tragedia recuerda la vulnerabilidad de comunidades religiosas frente a actos de violencia y se produce a pocos días del segundo aniversario del ataque de Hamás en Israel en 2023. La comunidad judía en Mánchester, que contaba con unas 28.000 personas en 2021, se encuentra consternada, mientras las autoridades refuerzan la vigilancia y buscan esclarecer todos los detalles del atentado.