El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció la prohibición del uso del llamado “lenguaje inclusivo” en las más de cinco mil escuelas públicas del país, con el argumento de proteger “el buen uso” del idioma y evitar lo que calificó como injerencias ideológicas. La decisión, difundida en la red X, marca un nuevo capítulo en la serie de medidas disciplinarias que su gobierno ha implementado en el sistema educativo desde agosto.
El memorando oficial, firmado por la ministra de Educación, Karla Trigueros, establece que expresiones como “amigue”, “compañere” o “nosotrxs” no podrán emplearse en clases, materiales ni libros oficiales. Según el documento, la prohibición busca resguardar el desarrollo integral de los estudiantes y reforzar un modelo escolar que prioriza el orden y la corrección lingüística.
La disposición llega en un contexto en el que los alumnos ya deben cumplir normas estrictas de conducta: cortes de cabello regulados, uniformes sin excepción y saludos obligatorios a los maestros al entrar al aula. Para sectores del magisterio, como el Frente Magisterial Salvadoreño, estas medidas representan una “militarización” de las escuelas y una limitación a la diversidad cultural y social del alumnado.
El mandatario, que en sus primeros años mostró apertura hacia causas LGBTI, giró su política en 2024 al eliminar el enfoque de género de los materiales educativos. Mientras tanto, su popularidad se mantiene alta gracias a la reducción de homicidios atribuida a la “guerra contra las pandillas”, aunque organizaciones de derechos humanos advierten que detrás de esas cifras persisten abusos y un clima de restricciones crecientes en distintos ámbitos de la vida pública.