El Gobierno de Estados Unidos comenzó a implementar los primeros despidos de trabajadores federales como consecuencia del shutdown, que ya ha entrado en su segunda semana, tras el estancamiento de las negociaciones presupuestarias entre republicanos y demócratas. La paralización afecta principalmente a los empleados considerados “no esenciales”, quienes permanecen sin salario desde el miércoles pasado.
El presidente Donald Trump atribuyó la responsabilidad del cierre presupuestario a los demócratas y aseguró que los despidos son consecuencia de la falta de acuerdo en torno a los subsidios del programa de salud Obamacare. “Está ocurriendo justo ahora. Es todo por culpa de los demócratas”, declaró ante medios en la Casa Blanca, reforzando la narrativa de confrontación entre partidos.
Por su parte, Kevin Hassett, principal asesor económico de Trump, indicó que los despidos comenzarán si no se logra un acuerdo inmediato, aunque mantuvo la esperanza de retomar negociaciones esta semana para evitar que más trabajadores pierdan su empleo.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, reconoció que el diálogo entre las fuerzas políticas continúa estancado y advirtió que las consecuencias laborales podrían ampliarse. Mientras tanto, Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, advirtió que la negativa de los republicanos a extender las exenciones fiscales de Obamacare impactaría a decenas de millones de contribuyentes, aumentando drásticamente sus costos de atención médica.
Durante el cierre, cientos de miles de empleados federales han sido suspendidos temporalmente, enfrentando incertidumbre sobre su salario y beneficios. La situación recuerda el episodio de 35 días de paralización bajo la primera presidencia de Trump, considerado uno de los más largos en la historia reciente de Estados Unidos.
Mientras las tensiones políticas se intensifican, el país observa cómo el shutdown amenaza la estabilidad económica y laboral de millones de personas, y la presión pública crece para que ambas partes lleguen a un acuerdo antes de que se profundicen las consecuencias.