Tras la liberación de los seis mexicanos y otros integrantes de la Flotilla Global Sumud, Israel rechazó las denuncias sobre presuntos malos tratos durante su retención. En un comunicado, las autoridades israelíes afirmaron que todos los derechos legales de los activistas “fueron y continúan siendo plenamente respetados”, y que su detención se realizó conforme al derecho internacional.
Los participantes de la flotilla habían sido arrestados la semana pasada mientras intentaban llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Diversas organizaciones internacionales denunciaron el uso excesivo de la fuerza y la falta de información sobre el paradero de los activistas, entre ellos seis ciudadanos mexicanos, lo que motivó gestiones diplomáticas por parte del gobierno de México.
Israel defendió sus acciones argumentando que la embarcación violó restricciones de seguridad impuestas en la zona marítima de Gaza, bajo bloqueo desde 2007. “Ninguno de los tripulantes fue objeto de abuso físico o psicológico”, subrayó la autoridad israelí, en respuesta a los señalamientos de grupos pro derechos humanos.
El episodio ha tensado nuevamente el debate sobre las misiones civiles de ayuda hacia Gaza, en un contexto en el que los límites entre seguridad y acción humanitaria se vuelven cada vez más difusos.