Después de casi dos años de silencio, Daddy Yankee regresó a la escena pública, pero no como el ícono del reguetón que llenaba estadios, sino como un hombre de fe. Durante la clausura de la Semana de la Música Latina de Billboard, el artista apareció vestido de traje y corbata, anunciando que su misión ahora es “predicar el Evangelio” y compartir su transformación espiritual a través de la música.
Su nuevo álbum, “Lamento en baile”, mezcla reguetón, salsa, hip hop y reparto con letras inspiradas en los Salmos. El intérprete de “Gasolina” y “Lo que pasó, pasó” describió el proyecto como un renacimiento: “Siento nuevas energías, alegría y propósito. Dios me dio una carrera exitosa para ahora hablar desde la cultura popular del reino de Cristo”, expresó ante medios y seguidores.
El disco, distribuido por la compañía surcoreana HYBE —la misma detrás del fenómeno BTS—, incluye temas como “DTB (Dios te bendiga)” y “Te alabaré (Sal 27)”, además de un video grabado en Corea del Sur. Yankee, cuyo verdadero nombre es Ramón Luis Ayala Rodríguez, reconoció que su fe ha redefinido su carrera y su visión del éxito: “Ya no busco que el mundo me aplauda, sino que Dios me escuche”.
De los clubes nocturnos a los templos, Daddy Yankee traza ahora una ruta distinta, una que busca redimir con ritmo y fe lo que alguna vez dominó con gasolina y fuego.