Por Redacción Contra Réplica

Arzobispo de San Luis Potosí exhorta a celebrar con moderación la festividad de San Judas Tadeo

Advierte sobre los riesgos del exceso de alcohol y pirotecnia en fiestas clandestinas y llama a mantener la devoción con respeto y sentido religioso.

De cara a la festividad de San Judas Tadeo que se celebrará este martes 28 de octubre, el arzobispo de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, hizo un llamado a las autoridades para reforzar la vigilancia sobre las fiestas clandestinas que suelen organizarse en torno a esta fecha, las cuales, advirtió, muchas veces se alejan del espíritu religioso y derivan en excesos peligrosos.

El jerarca lamentó que algunos fieles confundan la veneración al santo de las causas difíciles con celebraciones caracterizadas por abuso de alcohol y uso indiscriminado de pirotecnia. “Agradezco a las autoridades que vigilan estas fiestas donde no se respeta el sentido verdadero del Santo, porque se exceden en bebidas y otros aspectos que desvirtúan la celebración”, expresó Cavazos Arizpe.

El arzobispo subrayó que la verdadera festividad religiosa debe fomentar la fraternidad y el acercamiento al evangelio, e invitó a los devotos a sustituir los fuegos artificiales y los festejos desmedidos por momentos de oración o acciones solidarias, como ayudar a personas vulnerables, migrantes, asilos u orfanatos. “Si celebrar a un Santo no nos conduce a un compromiso con Jesús y con su mensaje, estamos fallando al Santo”, recalcó.

Además, Cavazos Arizpe pidió respeto hacia los vecinos y el entorno, señalando que la pirotecnia puede afectar a personas con autismo, animales y aves, además de generar accidentes graves, quemaduras o mutilaciones.

Con este llamado, el arzobispo busca que los fieles vivan la festividad de San Judas Tadeo con moderación, respeto y auténtico sentido espiritual, demostrando su devoción sin poner en riesgo a la comunidad y fortaleciendo el verdadero valor de la celebración religiosa.

Estas recomendaciones se enmarcan en la intención de que la festividad sea una expresión de fe y solidaridad, y no únicamente un pretexto para festejos excesivos que puedan perjudicar a terceros.