Lo que debía ser una noche de fiesta terminó convirtiéndose en una prueba de paciencia para miles de fanáticos de Junior H en Tijuana. El concierto, programado para iniciar a las 8:30 de la noche en el Estadio Caliente, comenzó hasta las tres de la mañana, después de un retraso de casi siete horas que desató el enojo del público.
Durante horas, el recinto fue escenario de incertidumbre: luces apagadas, música de fondo y escasa información por parte de los organizadores. Algunos asistentes aseguraron que el retraso se debió a dificultades en el vuelo del artista a causa de la niebla, mientras otros criticaron la falta de previsión y de comunicación oficial.
El cansancio y la molestia provocaron que muchos decidieran retirarse antes de que el cantante saliera al escenario. En redes sociales, las quejas se multiplicaron: mensajes de frustración, peticiones de reembolso y reclamos por el trato recibido se volvieron tendencia durante la madrugada.
Aunque el concierto finalmente se llevó a cabo, la experiencia dejó un sabor amargo entre quienes esperaban una noche inolvidable. Más que una celebración, el evento se convirtió en un recordatorio de que la puntualidad y el respeto al público también forman parte del espectáculo.