Por Redacción Contra Réplica

Soledad revive el esplendor barroco con un concierto que tocó el alma

Entre velas, voces y ecos de siglos pasados, la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad se convirtió en escenario de una velada musical que celebró la belleza del arte y la unión comunitaria.

En el corazón de Soledad de Graciano Sánchez, los acordes del barroco volvieron a respirar entre los muros antiguos de la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad. No fue un concierto más: fue un regreso al alma, una noche donde la historia se mezcló con la emoción gracias al dueto Pulchra Sonus, integrado por Irene Martínez y Juan Pablo Rivera, quienes ofrecieron un recital que transformó el templo en un santuario sonoro.

La escena parecía pintada por Caravaggio: luces de velas, silencio reverente y la música elevándose entre vitrales. En medio del público, un visitante inesperado un perrito apodado Ruffo se unió al público, como si también quisiera escuchar las arias interpretadas por los concertistas Esmeralda Barrientos, Martha Mata y Santiago Buell Pesci, del Instituto Potosino de Bellas Artes. La imagen fue un recordatorio de que el arte, cuando es genuino, no distingue especies ni edades.

El evento, impulsado por el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez y la Secretaría de Cultura, forma parte del esfuerzo por llevar espectáculos de calidad a todos los rincones del municipio. Para Felipe Cárdenas Quibrera, director de Cultura Municipal, esta noche simboliza el florecimiento de una nueva etapa cultural: “Estos espectáculos eran un anhelo; hoy son una realidad que une a las familias y devuelve vida a nuestros espacios patrimoniales”.

El concierto no solo evocó la grandeza del barroco, sino también la necesidad de crear una agenda cultural diversa y permanente, capaz de reconectar a la gente con su herencia artística. En Soledad, la música no fue solo entretenimiento: fue un acto de memoria, comunidad y esperanza.