El Gobierno de México anunció un acuerdo con diversas cadenas comerciales y productores para fijar el precio de una canasta básica de 24 productos en 910 pesos. La medida, que forma parte de la renovación del Pacic, busca dar estabilidad a los hogares que más resienten el alza de precios y ofrecer un respiro en medio de un mercado todavía presionado por la inflación.
La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la firma del compromiso, en el que participan doce supermercados y veinte empresas agroindustriales. Las autoridades destacaron que esta política ha demostrado ser útil en años recientes para moderar incrementos en alimentos esenciales y contribuir a un entorno económico más estable. Según datos del propio gobierno, la inflación de los primeros diez meses del año se mantuvo en niveles más bajos que en 2022, en parte por la continuidad de este programa.
El sector empresarial también respaldó la iniciativa. Representantes de la industria señalaron que sostener los precios de productos clave es una forma de colaborar en la reducción de la carestía y de garantizar que la población tenga acceso a insumos básicos sin enfrentar aumentos abruptos. El acuerdo tendrá una vigencia inicial de seis meses y se revisará conforme avance la situación económica.
Para las familias mexicanas, esta decisión va más allá de un número. Mantener en 910 pesos la canasta básica significa que el gasto semanal y mensual será más previsible y que el impacto de la inflación será menor para quienes destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos. En un entorno económico incierto, el pacto busca ofrecer un punto de estabilidad y una señal de cooperación entre gobierno y empresas en favor del bolsillo ciudadano.