Desde pequeña, Fátima Bosch soñaba con cambiar el mundo. La niña de pecas, ojos verdes y un innato talento para posar, se transformó en la mujer que lo quiere todo y trabaja para conseguirlo.
Pero no siempre fue así. Cuando era niña, la tabasqueña fue diagnosticada con dislexia y Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Sufría bullying de sus compañeras de escuela y decía sentirse incomprendida.
Fátima se sobrepuso al rechazo, lo abrazó, lo convirtió en su mejor amigo y hasta lo aprovechó como combustible. Para sus amigos, su nombre es sinónimo de disciplina.
Es una mujer que sabe lo que quiere y que es muy firme a sus ideales y que no se va a dejar mover”, dice Elena Roldán, amiga de Fátima a Imagen Noticias con Nacho Lozano.
Su historia comienza con la llegada del nuevo siglo, el 19 de mayo, cuando Fátima vio la luz por primera vez en Santiago de Teapa, Tabasco, en el seno de una familia integrada por Vanessa Fernández, su mamá, Bernardo Bosch, su papá y su hermano Bernardo.
Su belleza era innegable desde chica, pero también lo que quería hacer. Sus tías, Mónica Fernández y Claudia Fernández, le fueron mostrando un camino a los certámenes de belleza siendo ellas mismas Flor de Oro Tabasco en 1984 y 2004, título que Fátima portaría en 2018. En septiembre ganó Miss Universe México 2025.
Ella me dijo: ‘Iska, yo sé que puedo ganar en Miss Universe’. Dijo: yo quiero ir a Tailandia y ganar”, compartió Iska Alvarado, amigo de Fátima a Imagen Noticias.
Su vida no sólo se limitó a los certámenes de belleza, a la par que iba sumando experiencia en ellos como caminar, posar y hablar, también decidió ejercitar su mente, por lo que estudió una carrera universitaria.
Dejó su tierra natal y viajó a la Ciudad de México, donde se convirtió en parte de la matrícula de la Universidad Iberoamericana, donde estudió la carrera de Diseño de Indumentaria y Moda. También cuenta con formación en la Nuova Accademia di Belle Arti (NABA) en Milán, Italia, y en el Lyndon Institute en Vermont, Estados Unidos, lo cual le dio la oportunidad de aprender inglés, francés e italiano, idiomas que en un futuro le ayudarían.
Sin duda la educación, la lejanía del seno familiar, la madurez de hacerse cargo de ella misma y resolver los problemas que pudieran presentarse, le dieron a Fátima una seguridad y empoderamiento que poco tiempo después le mostraría al mundo... y lo conquistaría.
Para sus amigos cercanos, Fátima no sólo es la mujer más bella del universo, es alguien con enorme sentido del humor, a la que le encantan las golosinas y disfruta de cantar a todo volumen canciones de Luis Miguel y Cristian Castro.
También es muy de comer chocolates, eso sí, sin azúcar... Si tú necesitabas algo, era más fácil ir a la habitación de Fátima que ir a la tienda de servicios de la esquina porque ella tenía absolutamente todo”, agregó Alvarado.
Fátima es muy cercana a la religión. Antes de la final, sus amigas compraron velas para repartirlas entre sus seres queridos y que le enviaran una oración.
La joven de 25 años se asume feminista. Para sus amigos, este triunfo marca el inicio de un reinado que empodera a las mujeres.
Fátima se ha convertido en un estandarte de lo que es la mujer en la actualidad”, concluyó Alvarado.