El símbolo de una de las visitas más emotivas del papa Francisco volvió a Belén con un nuevo propósito: el antiguo papamóvil, ahora adaptado como clínica móvil, está listo para avanzar hacia Gaza y brindar atención médica, especialmente a niñas y niños que viven entre ruinas y escasez. Sin embargo, el vehículo permanece detenido a la espera de que Israel autorice su ingreso a la Franja.
La iniciativa, presentada este martes en Belén, responde a uno de los últimos deseos del pontífice fallecido en abril de 2025. La Santa Sede destacó que Francisco buscaba que el vehículo que lo trasladó durante su recorrido por Tierra Santa se convirtiera en un acto de servicio. “Seguro que recibiría esta noticia con una gran sonrisa”, expresó el cardenal Anders Arborelius, quien bendijo la unidad médica antes de su eventual ruta hacia el sur.
El proyecto también refleja la preocupación constante del papa por la población gazatí, a la que seguía de cerca desde el inicio de la ofensiva israelí de 2023. En más de una ocasión, Francisco habló públicamente del sufrimiento cotidiano dentro de la Franja y mantenía comunicación frecuente con el párroco Gabriel Romanelli, testigo directo del deterioro humanitario.
Aunque la clínica itinerante está lista para desplegarse, la autorización de cruce sigue siendo el principal obstáculo. Organismos religiosos y humanitarios esperan que el gesto simbólico —y profundamente humanista— motive a las autoridades a permitir su ingreso, confiando en que, incluso en medio del conflicto, la ayuda médica pueda abrir un resquicio de alivio para la niñez de Gaza.