La justicia colombiana reabrió una de las páginas más oscuras del conflicto armado al sentenciar a más de 28 años de prisión al hermano del expresidente Álvaro Uribe. El fallo, emitido en segunda instancia por el Tribunal Superior de Antioquia, determinó que el ganadero participó en la creación y operación de “Los Doce Apóstoles”, una facción paramilitar señalada de masacres y crímenes atroces en la década más violenta del país.
La resolución marca un giro drástico frente al veredicto de 2024, cuando el acusado había sido absuelto. Ahora, los magistrados concluyeron que existían pruebas suficientes para declararlo culpable de delitos de lesa humanidad, homicidio agravado y concierto para delinquir. Una vez que la sentencia quede firme, se ordenará su captura inmediata. La investigación llevaba más de una década explorando el rol que jugó la hacienda familiar de los Uribe como punto de origen de estas estructuras armadas.
La noticia provocó un choque político inmediato. Álvaro Uribe, uno de los líderes más influyentes de la derecha colombiana, expresó su “profundo dolor” por la condena, recordando que él mismo enfrentó un proceso paralelo del que fue finalmente absuelto en segunda instancia. Mientras tanto, los demandantes anunciaron que llevarán el caso del expresidente hasta las últimas instancias e incluso a tribunales internacionales.
Desde el otro extremo del espectro político, el senador Iván Cepeda celebró la decisión como un triunfo para las víctimas y la búsqueda de verdad histórica. El fallo llega en plena precampaña rumbo a las elecciones de 2026, un escenario en el que el uribismo busca recuperar el poder y en el que las heridas del pasado vuelven a presionar la conversación pública en Colombia.