La mañana de este jueves en Washington se vio interrumpida por un ataque que dejó a dos miembros de la Guardia Nacional gravemente heridos cerca de la Casa Blanca. Testigos relatan haber escuchado varios disparos mientras esperaban en semáforos, y rápidamente la zona fue acordonada por decenas de vehículos policiales y fuerzas de seguridad. La portavoz Karoline Leavitt calificó el hecho como una “situación trágica” y confirmó que el presidente Donald Trump se mantiene informado del incidente.
El sospechoso fue arrestado en el lugar, aunque presentaba heridas propias. Los guardias, trasladados a hospitales distintos, permanecen en estado crítico, según confirmó el mandatario en redes sociales. Periodistas que se encontraban cerca observaron la evacuación de uno de los militares en camilla, mientras helicópteros sobrevolaban la zona para coordinar la respuesta.
El tiroteo ocurre en un contexto de despliegue permanente de la Guardia Nacional en la capital, ordenado por la administración Trump desde agosto. A mediados de noviembre, 2.175 militares estaban activos en la ciudad, lo que ha generado tensiones con autoridades locales que consideran estos despliegues excesivos y fuera del alcance del Ejecutivo.
El hecho reaviva el debate sobre la presencia militar en zonas urbanas y su impacto en la seguridad ciudadana. Mientras Washington lidia con la emergencia, residentes cercanos al área relatan la confusión y el miedo vivido durante los minutos críticos, recordando que incluso en la capital estadounidense la violencia puede irrumpir sin previo aviso.