Este martes concluyó la histórica visita de tres días del papa León XIV al Líbano, en un acto multitudinario celebrado en el paseo marítimo de Beirut, donde recorrió la explanada en papamóvil ante la comunidad católica, que representa menos del 30 % de la población actual. En su mensaje, pidió que la nación se convierta en “morada de justicia y fraternidad” y sea un faro de paz para todo el Levante.
El pontífice señaló que Oriente Medio necesita “nuevos enfoques para rechazar la mentalidad de venganza y violencia” y superar las divisiones políticas, sociales y religiosas. Su visita, celebrada en medio de una nación golpeada por la crisis económica y la reciente guerra entre Hezbolá e Israel, buscó transmitir esperanza y reconciliación en un contexto de fragilidad política y social.
Durante la jornada, León XIV visitó el sitio de la explosión en el puerto de Beirut, recordando a las 245 víctimas del desastre de agosto de 2020 y ofreciendo consuelo a sus familiares. Reiteró que la recuperación del Líbano depende del esfuerzo colectivo y de la capacidad de la población para no ceder a la violencia ni a la idolatría del dinero.
El papa concluyó exhortando a los libaneses a desarmar sus corazones, superar las barreras étnicas y religiosas y trabajar unidos para que la paz y la justicia prevalezcan. Su llamado se enfoca en despertar “el sueño de un Líbano unido”, resaltando la responsabilidad de cada ciudadano en la reconstrucción del país y la reconstrucción de la confianza entre sus habitantes.