El legendario ‘Huevo de Invierno’ de Peter Carl Fabergé, diseñado hace más de un siglo por encargo del zar Nicolás II de Rusia, encontró hoy un nuevo dueño en Londres por 22.89 millones de libras, unos 26 millones de euros. Esta joya, destinada originalmente a la zarina madre Dagmar de Dinamarca, ha vuelto a brillar en la llamada “semana clásica” de Christie’s, donde su comprador permaneció en el anonimato, representado por intermediarios.
Tallado en cristal de roca, con una base que comparte la misma traslúcida perfección, el huevo se corona con copos de nieve de platino engastados con diamantes de talla rosa. La complejidad técnica es tal que Margo Oganesian, jefa del departamento de Obras Rusas en Christie’s, lo califica como “una de las piezas más difíciles que Fabergé jamás creó”, destacando sus 4 mil 500 diamantes y la precisión de cada detalle.
Al abrirse, revela un cesto diminuto de platino repleto de flores blancas que evocan la llegada de la primavera tras el invierno, un mensaje de renacimiento que combina arte y simbolismo en un espacio de apenas 15 centímetros. Este exquisito trabajo artesanal refleja no solo la maestría del joyero, sino también la tradición de los huevos imperiales, símbolos de lujo, poder y delicadeza de la dinastía Romanov.
La subasta marca la tercera vez que Christie’s ha sido testigo de la venta de esta pieza histórica, consolidando su liderazgo en el mercado de objetos de arte rusos junto a Sotheby’s. Más allá de su valor económico, el ‘Huevo de Invierno’ sigue fascinando por su historia, su técnica insuperable y la manera en que encapsula siglos de patrimonio y sofisticación imperial.