El gobierno estadounidense no descarta la realización de redadas o detenciones de migrantes mientras se celebre la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se jugará del 11 de junio al 19 de julio. La advertencia surgió durante una conferencia de prensa en Washington, donde Andrew Giuliani, encargado del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el evento, subrayó que “el presidente Trump no descarta nada que haga más seguro al país”.
La declaración generó preocupación inmediata entre defensores de derechos humanos y organizaciones civiles, que temen que la cita deportiva pueda convertirse en un operativo de control migratorio. Según estos grupos, existe el riesgo de detenciones arbitrarias, especialmente contra personas latinoamericanas o migrantes sin documentación.
El portavoz presidencial señaló que el gobierno se reserva la facultad de actuar contra quienes considere “alborotadores” o amenazas a la seguridad, sin precisar criterios ni protocolos de actuación. Esto aumenta la inquietud sobre posibles abusos y discriminación durante un evento de alcance global que atraerá a millones de visitantes.
Mientras el país se prepara para recibir a fanáticos de todo el mundo, la tensión entre medidas de seguridad y protección de derechos individuales se perfila como un tema central. Para organizaciones civiles, el desafío será garantizar que la Copa Mundial no se transforme en un espacio de vigilancia selectiva sobre migrantes.