La inestabilidad en las señales de navegación volvió a encender las alarmas en la región. Este jueves la estatal Boliviana de Aviación anunció que no operaría sus vuelos hacia Caracas, decisión que se suma a la tomada un día antes por las panameñas Copa Airlines y Wingo. Las aerolíneas atribuyeron la medida a reportes técnicos y advertencias de seguridad que han ido escalando en las últimas semanas.
El efecto dominó alcanzó también a Laser, que suspendió temporalmente su conexión entre la capital venezolana y Madrid tras una recomendación de la Agencia Española de Seguridad Aérea. La autoridad europea pidió a los operadores civiles evitar el sobrevuelo del territorio venezolano a causa de riesgos catalogados como de fuerza mayor.
Copa Airlines decidió extender aún más su pausa y mantendrá suspendidas sus operaciones hacia y desde Venezuela hasta el 12 de diciembre. La decisión se apoya en una alerta emitida por autoridades estadounidenses, que señalan un incremento en la actividad militar en el Caribe y en las inmediaciones del espacio aéreo venezolano.
El escenario se venía tensando desde el 21 de noviembre, cuando la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos pidió a las aeronaves extremar precauciones ante el deterioro del entorno de seguridad. Lo que inició como una suspensión temporal terminó convertido en una oleada de cancelaciones que, por ahora, continúa aislando a Venezuela en uno de sus frentes más sensibles: la movilidad aérea.