El volcán Kīlauea, uno de los más activos del mundo y ubicado en la isla Grande de Hawái, volvió a entrar en erupción este fin de semana, con impresionantes fuentes de lava que alcanzaron alturas de hasta 370 metros, de acuerdo con los reportes más recientes del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El fenómeno, que marca la 37ª erupción registrada desde diciembre de 2024, se mantiene bajo observación constante. Los flujos de lava continúan confinados dentro de la caldera Halemaʻumaʻu, ubicada en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, lo que ha evitado hasta el momento riesgos directos para las zonas habitadas cercanas.
Especialistas del USGS confirmaron que la actividad actual se concentra principalmente en fisuras internas, con emisiones de gases volcánicos y pequeños temblores asociados al movimiento del magma. Pese a la magnitud de las fuentes de lava, las autoridades precisaron que no existen amenazas inmediatas para la población ni para la infraestructura, aunque se recomienda a residentes y turistas permanecer atentos a las actualizaciones oficiales.
La Defensa Civil del Condado de Hawái ha reforzado los monitoreos aéreos y terrestres, y mantiene protocolos de evacuación preventiva listos en caso de que la actividad volcánica se intensifique o se desplace hacia nuevas zonas. Asimismo, se emitieron advertencias por posible caída de ceniza ligera en áreas aledañas y se pidió a los visitantes del parque seguir las indicaciones del personal de seguridad.
Cada uno de los recientes episodios eruptivos del Kīlauea ha sido breve, con una duración promedio de 24 horas o menos, seguidos por varios días de calma. Sin embargo, los científicos no descartan que el volcán pueda entrar en una fase más prolongada, dada la presión interna acumulada en las últimas semanas.
El Kīlauea, junto al Mauna Loa, conforma uno de los sistemas volcánicos más vigilados del planeta, por su relevancia científica y su impacto en la geografía y cultura hawaiana.